“El futuro de la Plaza de las Glòries, a debate”

Article aparegut a La Vanguardia el dilluns 12 de març de 2012.

Desafiando todas las reglas del urbanismo, la plaza situada en el centro de Barcelona por la que pasan más de 100.000 vehículos al día siempre ha tenido aspecto de descampado fronterizo.

Si vive usted en Barcelona tal vez le habrá llamado la atención el extraordinario misterio: ¿por qué un lugar tan céntrico como Glòries tiene siempre ese aspecto periférico, casi sombrío y de noche, a menudo, inquietante? Desafiando todas las reglas del urbanismo, una plaza por la que pasan cada día más de 100.000 vehículos, que alberga en su entorno algunas de las sedes corporativas e institucionales más relevantes de la ciudad y situada en el centro geográfico de Barcelona, sin embargo, nunca ha logrado dejar de tener ese aspecto de descampado fronterizo.

Edificada por primera vez con un sentido realmente urbano en 1992, en el 2007 el último gobierno socialista propuso un nuevo proyecto que ahora ha sido reconsiderado por Xavier Trias. Se trata de dar a la plaza una nueva vocación acorde con un entorno consolidado una vez el 22@, la Sagrera y el Besòs van alcanzado la madurez urbana.

Si alguna vez el urbanismo tuvo una tarea que lo justifique es en esta plaza en la que colisionan, cual dos placas tectónicas, la ciudad burguesa de Cerdà y la ciudad que hoy conocemos y que empezó a despuntar quizás antes de la Guerra Civil construida a base de fábricas, inmigrantes y viviendas modestas. Se trata pues de un debate técnico, pero también histórico, social y ciudadano. A fin de cuentas, Barcelona es de las pocas ciudades del mundo donde se habla de urbanismo en las barberías.

Andreu Arriola fue el director del proyecto de Glòries tal y como la conocemos ahora. Para él, aquel diseño fue el primer intento de “darle urbanidad a una plaza que hasta entonces había estado muy condicionada por el tráfico y el ferrocarril“. Arriola reconoce que el proyecto de 1992 no logró cambiar la vocación de frontera que había tenido hasta entonces. “Pero hay que tener presente que la apertura de la Diagonal es muy reciente. Todo es muy reciente en aquel sector de la ciudad“. Arriola está de acuerdo con la idea de la plaza con vocación de parque de la propuesta del 2007, ahora ligeramente modificada. No cree que rompa alineación –la “continuidad” del Eixample, apunta su compañera de estudio de arquitectura, Carme Fiol–. En su opinión el vacío debe compensarse con un aumento de la densidad de los edificios del entorno, dándoles incluso mayor altura. La idea es parecida al Central Park de Nueva York o algunos parques urbanos de Chicago.

Para el arquitecto Miquel Roasi Glòries se plantea como la plaza de Barcelona, de la ciudad de 1,5 millones de habitantes no me interesa este debate. Yo creo que sólo pensando en la ciudad de los cuatro millones, metropolitana, daremos una respuesta adecuada. Glòries ha de ser continuidad de la ciudad. En mi opinión hay que dar la vuelta al proyecto: los edificios han de estar alineados con la Gran Via, y el parque, si se quiere hacer, debe estar detrás. La gran avenida, la Gran Via que dibuja el plan Macià, desde Castelldefels hasta el Maresme no puede permitirse un paréntesis“.

Enric Massip forma parte del Consell Consultiu de l’Hàbitat Urbà, un grupo de urbanistas, arquitectos e ingenieros que asesoran a la concejalía de Urbanismo en temas de futuro de ciudad y que hace unos días se reunió para abordar la cuestión de Glòries. Massip califica la plaza de “agujero en la trama del Eixample y del Poblenou“. Cree que en el contexto actual es casi imposible abordar una remodelación similar urbanísticamente a la plaza Francesc Macià. Por eso, también arropa la propuesta del parque, al tratarse a su parecer de la solución más viable. Con todo, insta a ir más allá y crear una zona verde distinta a las concebidas hoy en día con actividades y espacios diferenciados, y aquí viene la novedad de su plan: que se conserve el actual anillo elevado que distribuye la circulación. “Es una infraestructura joven, bien hecha, sirve para regular el tráfico y debería ser la protagonista de este gran jardín“, dice. Su conservación abarataría considerablemente el proyecto del plan al no tener que construir ningún túnel. En su propuesta, los Encants, en construcción, deberían ocupar la parte central del nudo viario.

La falta de concreción de los proyectos municipales para Glòries es una de las críticas recurrentes de los técnicos consultados por La Vanguardia. Para el arquitecto Jordi Badia, el proyecto de CiU pone un poco de orden en el futuro de ese espacio. A su juicio, es más consistente que el anterior, al tiempo que advierte que aún cuenta con demasiadas presiones en forma de infraestructuras, circulación, vecinos. Este ruido alrededor ha provocado que el anterior plan haya acabado “desdibujado, concibiendo un espacio caótico y extremadamente complicado“.

Como arquitectos debemos separar las dificultades de los objetivos. Es imprescindible saber hacia dónde nos dirigimos, y ahora parece que lo saben“, replica. Ve aspectos claros: una plaza plana, más económica, con una fachada perimetral y en la que se potencia su condición de zona verde. “Nadie puede estar en contra de estos criterios“, señala. Insta a actuar con rapidez para convertir este “nudo viario” en un espacio de centralidad que pueda concentrar actividades ciudadanas. De ahí que vea bien la ampliación de espacio público del nuevo proyecto. Con todo, cree imprescindible para desencallarlo que se vayan resolviendo los problemas uno a uno. También critica el “secretismo” con que se ha llevado el anterior proyecto.

Precisamente el arquitecto del anterior proyecto, Daniel Mòdol, primero defenestrado por el gobierno de CiU y más tarde contratado como asesor, se defiende y niega cualquier “ocultismo”. Considera que el plan antiguo y el nuevo no difieren tanto. Los dos prevén un gran espacio verde en lugar de una plaza y soterran la circulación mediante un túnel. Ve encomiable que se quiera reducir la inversión, pero en lo referente a la movilidad dice que algunas cuestiones como la apertura de Diputació, que en la nueva concepción de Hàbitat Urbà no se prevé, deberán revisarse. “Se impondrá el sentido común“.

El artífice del anterior proyecto sostiene que es imprescindible diseñar un calendario real. Una opinión que estaría en la línea planteada por el concejal de Hàbitat Urbà, Antoni Vives, quien planteó durante la presentación del proyecto que el plazo de ejecución era inasumible. Mòdol cree que la prioridad deber ser derribar el anillo. Obras que podrían ejecutarse antes de acabar los Encants, lo que se prevé para principios del 2013. Refiere que las obras de demolición ya están presupuestadas y sólo deberían licitarse. La desaparición del nudo elevado permitiría dejar en superficie la circulación de la Gran Via.

Otro de los arquitectos contrarios a la creación de un parque es el vicepresidente de la Associació Amics de la Ciutat Josep Oliva. A sus espaldas, un libro sobre la plaza y un proyecto que ha presentado a todos los grupos municipales en el que se plantea el temor de que ese gran espacio se convierta en un gran vacío urbano. Oliva cree que la lógica urbana debe imponerse a la ecológica. En su opinión, las dos últimas propuestas son un “error”. “Se está perdiendo la oportunidad de crear una plaza monumental que sea un auténtico foco urbano y presente una imagen potente y muy caracterizada, identificativa de Barcelona“, sostiene. Por ello, propone construcciones en altura que rodeen el perímetro. Con una plaza redonda y con la circulación en superficie.

El juicio de Solà-Morales

La Vanguardia habló con el arquitecto Manuel de Solà-Morales unos días antes de fallecer. El urbanista explicó su visión sobre la plaza de las Glòries y que desde la década de los 80 se ha pensado en este espacio como en un gran “agujero” sin aportar soluciones que den respuesta al papel de centralidad urbana y de carácter metropolitano que debería desarrollar. En su opinión, este ha sido el camino más fácil para los responsables municipales del Urbanismo de la ciudad de antes y de ahora que no han tenido una idea clara de qué hacer en estas 30 hectáreas y a quienes les ha faltado ambición. La gran zona verde de 140 hectáreas propuesta por el equipo de Hàbitat Urbà no es la solución. Y así se lo hizo saber al gerente Vicente Guallart. Consideraba que Glòries debería ser ciudad y un espacio a urbanizar. De otra manera este espacio correrá la misma suerte que la “desangelada plaza Europa”, donde la fachada de torres no ha conseguido atraer vida, más allá de la actividad económica. “Glòries representa la oportunidad de Barcelona, mermada por la falta de espacio, para crear un nuevo barrio con vecinos, comercios, oficinas, hoteles y por el que también puedan pasar los vehículos”. El urbanista, autor de algunas de las transformaciones más importantes de la ciudad recordó que en unos años, el parque de la Sagrera será una realidad: “¿Para qué más zonas verdes?”, se preguntó. Para sustentar su propuesta explicó que el centro de Nueva York no es Central Park, sino Times Square, por donde circulan coches y hay una intensa vida urbana. Solà aseguraba que las soluciones propuestas hasta ahora son reduccionistas y sólo parecen haber tenido en cuenta el tráfico. “Primero debemos saber qué queremos para Glòries; los coches ya pasarán por un lado u otro”.

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